sábado, 9 de febrero de 2008

- Te propongo un trato...

... si te pones crema en las manos, te las besaré cada noche.
- Vale, lo haré.
- ¿De verdad? ¿Lo harás por mí?
- Claro, haría cualquier cosa por ti.
- ¿Y si yo no te dijera esto dejarías que siguieran sangrando eternamente entonces?
- ... No, para nada.
- Entonces, ¿necesitas que yo te motive para que te las cuides?
- Claro que no, yo sé cuidarme sola.
- Sin embargo, míratelas. ¿Por qué no le has puesto remedio ya?
- Yo qué sé, porque se me olvida, porque tengo otras cosas que hacer, porque tengo la cabeza en otra parte...
- ¿Y esas cosas acaso son más importantes que tu salud?
- Pues probablemente no, pero están ahí y me afectan.
- ¿Dejarías que te afectaran hasta el punto de quedarte sin manos?
- Por supuesto que no, antes mando todo lo demás a la mierda.
- Entonces empieza ahora a curártelas y a mandar a la mierda esas cosas antes de que se hagan monumentales y sea demasiado tarde para tus manos.

Y, dicho esto, se las besó con amor.

viernes, 8 de febrero de 2008

Así de fácil

¿Veis la cara del bicho este? Creo que no he observado tal rostro radiante de satisfacción ni en un ser humano. Es lo que te puede salir si pones "sonrisa" en las Imágenes de Google, además de una serie de fotos bastante variadas y curiosas... como un hombre sin paletas descojonándose, por poner el ejemplo más destacado y que menos me esperaba, tan inocentemente que puse yo la palabra en el buscador.
Esta mañana estaba un poco hiperactiva, como hace tiempo que no lo estaba, ha sido una experiencia animadísima. Tener la confianza de soltar lo que se te venga a la cabeza en presencia de otras personas y que se rían de lo que has dicho contigo, no de ti, sienta bastante bien.
Hablando de perros: "Un amigo mío vende boxer", Lali; "¿los calzoncillos?", yo. Muajaja. Tiene más gracia en directo, claro...
En fin, feliz día y... ¡comienzo del fin de semana!

jueves, 7 de febrero de 2008

Y punto.

Miro el cielo a través de la ventana. No sé si me gustaría pillarme una nave espacial y perderme por ahí sola pero ahora me apetece bastante... Alejarme de este mundo para ver de más cerca las estrellas, la luna... Quedarme incluso ciega con el sol que de pequeña me ponía a vacilar (quizá este sea uno de los motivos por los que ahora estoy un tanto miope).
Pero igual luego ahí afuera querría volver, o más bien desear tener a alguien con quien compartir la aventura.
Y todo se vuelca en un querer y no poder continuo que no lleva a ninguna parte, así que me pondré a lo mío en tierra firme en vez de perder más tiempo del debido con ensoñaciones varias.

Pd: frase de un amigo, que me ha gustado: "que no acaba aqui, que todo sigue y queda y no para hasta siempre, hasta nunca". Y otra que me ha hecho reír: "cuando te empieces a emparanoyar dite a ti misma "María, eres paranoica, déjalo"" xD. Gracias.

Fibromialgia

Antes de nada, decir que hace un día IMpresionante. El césped se hace tremendamente apetecible... Que pena que no sea recomendable poner el portátil al solecito, aparte de que la batería no dura más de dos horas y sin enchufe al que conectarlo...

Llevo varios días teniendo pendiente hablar de la fibromialgia. Yo lo definiría como el agujero negro del hombre en su pura esencia. Consiste en algo así como llegar a un nivel de vida total y psicológicamente depresivo llegando a afectar a la parte física también y dando lugar a continuos dolores diarios en todo el cuerpo.
Empieza desde lo más mínimo para ir creciendo conforme pasa el tiempo y va convirtiendo a una persona en un ser triste, inseguro y con preocupaciones permanentes... O más bien, resignación ante el dolor y sumisión ante él, decisión de vivir así porque se ve imposible quitarlo de en medio.
Creo que darle nombre a esto que en una cantidad indeterminada de personas existe favorece que la acepten como tal (lo cual me parece negativo), como que están enfermos para siempre de ella y no pueden hacer nada, sólo seguir los consejos para evadirse e intentar llevar la vida lo mejor posible pero convencidos de que no se van a recuperar de ese constante síndrome... "Es que estoy enfermo". No sé, no estoy en esa situación y no sólo espero no estarlo nunca sino que no creo que llegue a tal punto, sería como dejar que la vida se consumiera inútilmente ante mis ojos. Y no tengo tiempo para ello. Tampoco se tiene que tratar de personas con una mala calidad de vida. De hecho, creo que estas dedicarían más tiempo a solucionar sus problemas que a meterse en algo como la fibromialgia.
Imagino que dicho estado habrá alcanzado tales proporciones que se ha tenido que ponerle nombre. Por que si no, no me lo explico.

Para más información: www.fibromialgia.com

miércoles, 6 de febrero de 2008

Autobús, cercanías, metro...

A veces me elevo,
doy mil volteretas
a veces me encierro
tras puertas abiertas
a veces te cuento
por que este silencio
y es que a veces soy tuyo
y a veces del viento.

a veces de un hilo
y a veces de un ciento
y hay veces, mi vida,
te juro que pienso:
¿por qué es tan difícil
sentir como siento?
sentir ¡como siento!
que sea difícil

a veces te miro
y a veces te dejas
me prestas tus alas,
revisas tus huellas
a veces por todo
aunque nunca me falles
a veces soy tuyo
y a veces de nadie
a veces te juro
de veras que siento,
no darte la vida entera,
darte sólo esos momentos
¿por qué es tan dificil?...
vivir solo es eso...
vivir, solo es eso...
¿por qué es tan dificil?

cuando nadie me ve
puedo ser o no ser
cuando nadie me ve
pongo el mundo del revés
cuando nadie me ve
no me limita la piel
cuando nadie me ve
puedo ser o no ser
cuando nadie me ve.

a veces me elevo,
doy mil volteretas
a veces me encierro
tras puertas abiertas
a veces te cuento
por que este silencio
y es que a veces soy
tuyo y a veces del viento

te escribo desde los
centros de mi propia existencia
donde nacen las ansias
la infinita esencia
hay cosas muy tuyas
que yo no comprendo
y hay cosas tan mías
pero es que yo no las veo
supongo que pienso
que yo no las tengo
no entiendo mi vida,
se encienden los versos
que a oscuras te puedo,
lo siento no acierto
no enciendas las luces que tengo
desnudos,
el alma y el cuerpo

cuando nadie me ve
puedo ser o no ser...

Alejandro Sanz - Cuando nadie me ve

Me encantan los unicornios. Me parecen preciosos, llenos de energía, pureza y luz. No existen, claro, pero por fantasear que no quede.

Esta tarde he visto a una chica esperando al cercanías (que me da menos confianza que el metro a la hora de esperar, la verdad). Bueno, he visto muchas pero esa me ha llamado la atención. Tenía los ojos claros, el pelo recogido en una pequeña cola de caballo, manos metidas en los bolsillos de unos pantalones anchos y una sudadera negra.
Ese estilo... Me atrae poderosamente. Ya me hace divagar en torno a una hipotética personalidad de esa chavala, no como otras panorámicas algo más estiradas que me hacen rehuir la mirada al instante, no sé muy bien por qué, con lo entretenido que resulta observar.

En el metro (de vuelta, pasando de probar de nuevo el cercanías), había una mujer delante de mí. Era sudamericana, joven y... ¿guapa? Podría, pero llevaba tal tristeza plantada en el rostro que echaba hacia atrás. Ojos miel rodeados de líneas rojas, expresión de desilusión absoluta, miradas de soslayo hacia el par de chicas que charlaban animadamente a mi lado...
Un niño iba a su lado. Se le parecía, pero le diferenciaba la mirada curiosa e inocente. Tendría unos 4 o 5 años y era muy tentador de achuchar. "¡Ya sólo queda una parada!", dijo el pequeño alzando un dedo hacia la madre... que ni se inmutó. Ni una mirada. Ni una sonrisa.
No soy partidaria de tener mimados a los hijos pero vaya guasa con la amargura, cuidado con tomarla con quien no se debe.
Igual le he pillado en un día malo, claro... Aunque esto lo añado para suavizar el tema, porque la primera impresión que me dio está clara: "vaya madre más siesa".

En el autobús de ida iban dos chicos detrás de mí hablando. Pretendía subrayar unas lecturas de Sociología pero en aquel momento entre las pocas ganas y las lentillas haciendo molesto acto de presencia me decanté por dejar el oído abierto a la vez que miraba el paisaje y volvía de vez en cuando a sumirme en mis pensamientos (y en mi móvil sin saldo, que ya podría avisarme antes de ponerme a escribir un mensaje para que luego me suelte en la pantallita un "Error" como un templo).
"Arquitectura e ingeniería. Carnet del coche. Tía buenísima estudiando psicología que iría a parar al servicio militar y detrás de la cual todos los tíos de la clase se colocan detrás a la hora de correr, para lo cual hacen una vuelta al campo de atletismo en un minuto" (supongo que habrá ejercicio físico por alguna parte, no me enteré muy bien, tampoco tengo la costumbre de activar la oreja).

Se baja el de la tía buenísima. El otro estudia "montes". Me cayó bien. No lo volveré a ver probablemente. Tampoco supone una tragedia, lógicamente. En verdad el chico quería estudiar arquitectura pero no le llegó la nota y ahora intenta aprobar alguna de sus cinco asignaturas. Pues suerte para un estudiante más en estas fechas tan críticas y depresivas (suspiro).

Antes de casi dejarme llevar por el metro a X sabe dónde, escuché el canto de (creo) un peruano que tocaba su guitarra en medio del vagón. Me salí por los pelos antes de pasarme de parada y me arrepentí de no haberle dado nada. No me duró mucho tal sensación, claro, pero en el momento la imagen me conmovió hasta lo más profundo... como si no debiera estar acostumbrada en Madrid a ver esas cosas. Pues nada, sigo encogiéndome ante esas visiones. Tampoco me parece mal porque vamos, con tanto ver las noticias buena parte de la gente se vuelve de insensible lo que no está escrito. "30 muertos más en Y". Qué novedad, ¿no?
Es un pedazo de debate el de la relación entre los miles de muertos de hambre cada día en África y el 11-S. Que si la importancia de un hecho, del otro... Pero este no es mi tema hoy. Además, es mucho más jugoso hablar de ello en persona y, a ser posible, en grupo.

Vidas y más vidas. Una detrás de otra, delante, por todos lados.
Y todavía nos creemos el centro del mundo.
No es que tenga la idea en la cabeza permanentemente, pero sigo pensando desde la primera vez que me monté en el metro que pasar unos días metida en ese medio de transporte me daría para escribir un cuaderno entero de pensamientos y sensaciones.
Y nada de mí, todo de fuera, de la calle, de la vida real.
¡Zas!

martes, 5 de febrero de 2008

Daño

No hay daño que no valga la pena. No hay palo con el que no aprendas algo. No hay mierda de la que al salir no te sientas orgulloso o, al menos, más relajado, consciente y distante de la situación para analizarla y seguir viviendo. O esta actitud me parece a mí la idónea.
De hecho, parte de lo que sufras es culpa tuya. Parte de esas amarguras por las que pasas sólo se deben al proceso por el que tienes que pasar de crecimiento del que no se escapa nadie, así que para qué preocuparse tanto. Es lo que toca. El empeño en vivir la vida no debería programarse, esto sólo llevaría a la frustración.

Los demás no te suelen hacer daño, tú decides cuándo te hacen daño o no según cómo te lo tomes. Los extremos están ahí y lo sé, pero en líneas generales se podrían evitar muchos disgustos a través de una predisposición distinta, no necesariamente más positiva, sino madura y objetiva.

Otra cosa es que yo consiga dominar esta forma de reacción por mucho que crea en ella, claro, para eso me queda toda la vida y tampoco ese tiempo me asegura conseguirlo. Quizá sólo se trate de una meta, como la felicidad. O no. Ya veremos.

sábado, 2 de febrero de 2008

El camino de la autodependencia

Un Rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.
Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó: "¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y umbrío?"
La flor contestó: "No lo sé. Quizá sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda."

Jorge Bucay

¿Y tú? ¿Intentas ser quien eres de la mejor manera que puedes? ¿O la vida pasa por delante de tus ojos mientras te paras a pensar una y otra vez en todo lo que podrías mejorar, impidiéndote a ti mismo disfrutar de lo que ya tienes? ¿o de lo que ya, inevitablemente y por suerte, eres y podrías alegrarte de ser?